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Archipiélago de San Bernardo: El lugar perfecto para desconectarse

Uno de los lugares más paradisiacos del Caribe colombiano es el archipiélago de San Bernardo, situado mar adentro a 30 minutos del municipio de Tolú. Esta zona hace parte del Parque Nacional Natural Los Corales del Rosario y San Bernardo, cuenta con 120.000 hectáreas y un sinnúmero de ambientes naturales que favorecen la práctica del ecoturismo.

Fotografía: Archipiélago de San Bernardo

Bajo el sol veraniego que predomina en esta zona del país, la invitación es a recorrer las diez islas que lo componen: Boquerón, Cabruna, Isla Palma, Mangle, Panda, Tintipán, Santa Cruz del Islote, Maravilla, Ceicén e Isla Múcura.

A medida que la embarcación avanza se van descubriendo, una a una, las islas. La primera que se observa es Boquerón o Isla de San Bernardo, el único pedazo de tierra que pertenece al departamento de Sucre y que ocupa el extremo norte del golfo, donde viven nativos y se encuentran bosques de manglar que favorecen la vida marina. Las demás islas están bajo la jurisdicción de Cartagena.

No muy lejos se llega a Isla Palma. En ella, acompañados de guías conocedores de la zona y su historia, se puede hacer un recorrido por el parque ecológico y acuario, en el que es posible ver tortugas, avestruces, micos titís, venados y playas. Desde aquí el color del agua empieza a cambiar y se observan en ella distintas tonalidades entre verde y azul.

Al fondo se divisan las islas deshabitadas de Panda y Mangle, en esta última se encuentra la mejor zona de careteo, ya que está rodeada de arrecifes de baja profundidad, amplitud y conservación.

Pronto se encuentra Tintipán, la isla más grande del archipiélago. Cuenta con hermosas playas vírgenes de arenas blancas, arrecifes coralinos, bosques de manglar, colonias únicas de aves, praderas de pastos marinos que la bordean y canales de ciénaga, que ofrecen un nutrido paisaje para recorrer. Tiene además cabañas turísticas y una zona en la que están ubicadas cuatro casas flotantes, que rompen con el paisaje y se destacan por su belleza.

Al lado se puede visitar Santa Cruz del Islote. La zona más densamente poblada del mundo, con aproximadamente 1.300 habitantes en un área inferior a una hectárea. La actividad primordial es la pesca, su gente vive del turismo y el buceo en las islas aledañas. Al recorrerla es muy fácil pasar por sus pequeños callejones de una casa a otra y encontrar gente amable sentada a las afueras de sus coloridas construcciones. Se encuentran tiendas, una iglesia, un colegio y, lo mejor, un ambiente de tranquilidad y familiaridad. Una verdadera muestra de tolerancia y amor en este pequeño pedazo de tierra.

Poco después aparece Múcura, la isla turística por excelencia. Ella cuenta con una amplia zona hotelera, playas blancas, senderos ecológicos, restaurantes y artesanías. Aquí viven cerca de 150 nativos. Y justo en frente, se encuentran los restos de la isla Maravilla, hábitat de varias especies de pájaros que por la erosión ha ido desapareciendo. La isla Ceicén se encuentra más hacia el sur, tiene pocos habitantes y algunas cabañas utilizadas por los pescadores para descansar durante el día, antes de salir a una nueva jornada de trabajo.

Fotografía: Isla Múcura

Pocos lugares del mundo ofrecen un espectáculo tan extraordinario como el archipiélago de San Bernardo. En tu próxima visita déjate conquistar y permite que la magia se encargue de superar tu imaginación.

Artículo tomado de Revista Vía ADA Ed. 7

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